El auxiliar de odontología es una pieza imprescindible en toda clínica dental. Sin esta persona el trabajo de dentista sería mucho más lento, incómodo y pesado, algo que, sin duda, repercutiría en la satisfacción del paciente. En este artículo te contamos cuáles son las funciones de un auxiliar de clínica dental y algunos consejos prácticos para mejorar la atención al paciente:

¿Qué es un auxiliar dental?

Un auxiliar dental es un profesional dentro del sector sanitario que se ocupa de asistir al odontólogo, gestionar tanto los materiales como los pacientes y la atención al cliente. Para llegar a ser un auxiliar de clínica dental se necesitan estudios oficiales para ejercer la profesión. Hay distintos ciclos formativos o carreras que lo contemplan, aunque el más habitual suele ser un curso especializado en Auxiliar Dental.

¿Cuáles son las funciones de un auxiliar de odontología?

Las funciones de un auxiliar de odontología son muy variadas y pasan desde la atención al paciente una vez entran en la consulta a todo lo relacionado con el instrumental y el tratamiento dental. Estas son algunas de las funciones que todo auxiliar de odontología cumple:

  • Atención al paciente cuando llega a la clínica y organización de la agenda
  • Organización de todo el instrumental dental necesario para llevar a cabo la consulta. Prepara los materiales necesarios para el tratamiento, además de eliminar la saliva y el agua de todo el instrumental.
  • Prestar ayuda al odontólogo en toda la consulta y facilitar el material que necesite el dentista en cada momento.
  • Limpieza del material e instrumental utilizado durante la intervención
  • Gestión administrativa de los clientes y de la consulta

El número de estas funciones puede depender de la clínica, por ejemplo, si se trata de una clínica dental más familiar el auxiliar se encargará desde el primer contacto hasta todo lo relacionado con la asistencia al dentista. En cambio, si se trata de una empresa más grande y amplia es posible que haya otros profesionales encargados de la atención al cliente y a la gestión de las visitas y el auxiliar se encargará solo del trabajo más técnico.

El origen de los higienistas dentales: Irene Newman

Se considera a Irene Newman como la primera higienista dental del mundo, que realizó su primera profilaxis en 1907. Fue su primo, el Dr. Alfred Fones quien habló por primera vez de la figura de un auxiliar dental, que se encargase de ayudarle en las intervenciones dentales que él hacía. Fones fue el primero que habló de ‘higienista dental’ o ‘auxiliar dental’ como la persona que se dedicaba a la salud y a la prevención de la cavidad oral. La presencia de esta figura profesional era tan importante para él que, años más tarde, en 1913 fundó la primera Escuela de Higiene Dental a la que se apuntaron 34 mujeres y se les instruía sobre anatomía de los dientes, práctica clínica e histología.
Un año más tarde, 27 de ellas recibieron su título de Higienista Dental, entre las que destacaba Irene Newman, que se convirtió de manera oficial en la primera higienista dental del mundo.

Consejos para mejorar la atención al paciente

Algunos consejos básicos para mejorar la atención al paciente pasan por cosas tan sencillas como practicar la empatía, escuchar al paciente y saber dar las explicaciones y soluciones que busca el cliente. Esto hará que el paciente se sienta escuchado y que acabe confiando en el trabajo que hace tanto el auxiliar de odontología como el dentista, lo que facilitará el trabajo.

Algunas de las recomendaciones básicas para tener una correcta atención del paciente serían:

  • Informar de todo lo que el paciente requiera saber antes de su intervención
  • Mantener una actitud cordial y profesional, sin caer en demasiados coloquialismos o trato demasiado cercano
  • Si el paciente está nervioso, tratar de tranquilizarlo o distraerle para relajarse
  • Escuchar al paciente, interesarse por lo que le pasa, sobre todo cuando se dirija a nosotros
  • Mantener una buena comunicación con el paciente para que no haya ninguna confusión o posible discusión

Además de todo esto, es imprescindible dar un buen servicio al paciente, demostrando nuestra calidad como profesionales y también como clínica. Esto quiere decir que necesitaremos adaptar nuestro equipo dental a las últimas novedades, sobre todo, en cuanto a mejoras en ergonomía. Una unidad de tratamiento dental cómoda en la que el paciente se sienta a gusto y relajado puede ayudar a tener una sesión con el cliente más placentera, dejando los nervios y el estrés atrás. Por eso, las unidades S3 con sillón tipo silla de Ancar o S5 son ideales en tema de ergonomía. La posición sentada del paciente ayuda a relajarse. Además da más libertad de movimiento e accesibilidad al profesional de odontología.

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